La ciencia es maravillosa, si uno no tienen que ganarse la vida con ella

Esta cita del científico más genial de todos los tiempos  describe a la perfección el panorama que a los científicos españoles, sobre todo a los jóvenes, se nos viene encima en los próximos años.
La semana pasada fue aprobada en el Congreso, la nueva Ley para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación y el sentimiento  general entre la comunidad científica, es de un profundo descontento. Es cierto que, en un principio, todo pinta bien. Nos anuncian el fin de las becas y la sustitución de éstas por contratos para los jóvenes doctorandos. Sin embargo, no plantea un futuro estable para esos jóvenes científicos. La nueva ley no garantiza ni la contratación de personal para nuevas investigaciones ni la estabilización de los investigadores. Esto se traduce en que, durante el tiempo que dure su carrera científica, el investigador tendrá que ir enlazando contrato tras contrato ( si tiene muchísima suerte) y sin posibilidad real de tener un futuro estable que, según creo, es a lo que aspiramos todos, en su justa medida.

Por otro lado, en lo referente al modelo de financiación de las nuevas investigaciones, se deja una puerta abierta al apoyo a la ciencia por parte de fundaciones privadas. Esto no sería algo malo, al contrario, si no fuera porque se traduce, de nuevo, en un sistema de becas, es decir, estamos como al principio. En cuanto a la financiación por parte de las instituciones públicas, sí refleja la necesidad de fomentar la contratación de investigadores por su parte. Claro que, en caso de los investigadores predoctorales, cobrando un sueldo muy inferior a lo establecido en convenios colectivos de categorías equivalentes; y, en el caso de los más veteranos, sin una garantía de plaza fija pese a superar multitud de evaluaciones.


Me llama la atención que, escasamente once días después del Día Internacional de los Trabajadores , se apruebe una ley que deja en una situación tan precaria a un colectivo que debería ser tratado de otra manera. Se habla mucho de la “fuga de cerebros”, de que en este país se invierte en la educación de jóvenes que, luego, desarrollan su carrera en el extranjero. Miles de euros e infinidad de talento regalados a otros países. ¿En qué estamos fallando? ¿Porqué tantísimos jóvenes investigadores toman la decisión de irse a ejercer su profesión lejos de su casa? La respuesta, amigos, es sencilla. Allí se les trata como a profesionales dignos, no como a becarios permanentes. Además de ello, saben que invertir en investigación es una cuestión prioritaria, es invertir en futuro. Puede que a nuestros gobernantes, y a parte de la sociedad en general, les falte comprender esto último para poder, de una vez por todas, redactar una ley decente. Una ley que nos de el prestigio que nos merecemos internacionalmente, que no nos clasifique como un país de segunda en el ámbito científico. Que no permita que gente muy preparada y con ideas las desarrolle en otro sitio. Una ley que nos haga ir hacia delante, en lugar de retroceder.

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Comments
2 Responses to “La ciencia es maravillosa, si uno no tienen que ganarse la vida con ella”
  1. Kaos2K dice:

    Totalmente de acuerdo. Hoy en día solo los que tienen suerte consiguen establacerse de manera permanente y comer día a día…

  2. mmvalado dice:

    Y para eso, MUUUUCHA suerte. En fin, quiero creer que las cosas cambiarán alguna vez …

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