Encandilados por Manel

El escenario aún vacío, el público esperando; en sus caras se adivinaba la impaciencia por dejarse llevar por el pop detallista de Manel. Los más rezagados aprovechan para comprar cerveza, mientras todos esperábamos a que salieran al escenario los catalanes para cerrar la gira de su segundo disco, 10 milles per veure una bona armadura, en el Teatro Häggen Dazs – Calderón de Madrid, el pasado martes.

La primera sorpresa vino con la aparición de un cuarteto de cuerda en el escenario, al que más tarde se uniría uno de viento. Arrancaron con Flor groga, seguida de Els guapos son els raros tras la cual el vocalista Guillem Gisbert se dirigió al respetable con bromas sobre la pasalera que salía del escenario arrancando las primeras risas de los presentes. Risas que volverían con el resto de las anécdotas que contó entre canciones del primer y segundo LP, como la visita en su anterior visita a Madrid al mítico Tony 2, o la historia que hay detrás de La cançó del soldadet.

Estamos acostumbramos a hablar de la técnica, de lo bien o mal que cantan los grupos o de si la sala es o no la adecuada para determinado bolo. Sin embargo, podemos ir a conciertos que tengan a su favor todo, y salir como si te hubieras quedado en tu casa escuchando el CD. El martes eso no pasó, Manel llegaron a conectar tanto con su público que era imposible que alguien saliera indiferente del teatro. Ya sea por la complicidad de sus canciones, porque los asistentes estaban más que predispuestos (las palmadas, los silbidos y las sonrisas estuvieron presentes todo el rato) o porque las anécdotas con las que nos fueron deleitando durante las dos horas que duró el concierto nos acercaron más a sus letras.

En ese tiempo sonaron sin tregua temas de los dos discos como Roma, Boomerang (por fin todos nos animamos a cantar), El Miquel i l’Olga tornen, Pla Quinquennal,  hasta llegar a una de las más esperadas Al mar!; tras la cual Aniversari, que enmudeció a los asistentes. ¿Existe una canción más bonita para felicitar a alguien?

Se acercaba el final de la noche. El momento más temido llegó con el bis. Sonaron los acordes de Avis per a navegants y tras despedir a sus acompañantes, los cuatro integrantes versionaron la canción estrella de Pulp, Common People. El público la pedía a gritos y al final llegó Benvolgut, el tema que puso el Häggen Danz de pie, el que hizo bailar a todos y con el que se despidieron.

Sin embargo, la gente quería más, los aplausos no cesaron y quizá con un poco de sorpresa regresaron para interpretar otra de las más pedidas, Deixa-la, Toni, deixa-la. Lo consiguieron, Manel convirtieron un martes normal en un día para recordar.

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